martes, 1 de marzo de 2011

PEQUEÑOS GRANDES ESCRITORES


Hola, hemos hecho un ejercicio de redacción en clase y quiero compartir con vosotros tres cuentos que han escrito mis alumnos de 3ºB: Irene, Stefani y Jeniffer. Espero que os gusten.

"EL LEÑADOR DE LOS ALPES". Autora: Jeniffer.

En un país muy lejano vivía un leñador llamado Pedro. El leñador vivía en una choza de paja y troncos. También tenía un burro, un gato, un perro y un zorro.

Mientras que el perro cuidaba su casa, Pedro iba a vender leña a los pueblos. Mientras que su mujer María y su hija Valentina cuidaban de sus terrenos y animales.

El leñador no volvió a su casa por las fuertes lluvias, la madre no podía dormir por la preocupación.

Al día siguiente el leñador llegá a su casa con buenas noticias, había vendido toda la leña. Su mujer y su hija estaban muy felices porque había regresado con alimentos, mucho dinero y cuidaron sus bosques que es lo que les daba mucha felicidad por siempre jamás.

"EL LEÑADOR GRUÑÓN, MALTRATADOR Y CAZADOR DE ZORROS". Autora: Irene.

En un lejano pueblo vivía un leñador llamado Saúl. Era gruñón, cazador y maltratador de zorros.
Con él vivía un zorro indefenso de 5 o 6 años, estaba todos los días, años, siglos... trabajando sin descansar. Un día, por la noche, a las 2:30, decidió escapar mientras Saul dormía. Por la noche pudo escapar sin problemas. Al final Saul, el leñador, se dio cuenta de que había maltratado tanto al zorro que se arrepintió y fue a buscar al zorro para disculparse y decirle que ya no volvería a hacerlo.

"EL LEÑADOR Y EL ZORRO". Autora: Stefani.



Erase una vez un leñador que todos los días iba al bosque a cortar árboles. Un día el leñador vio a un zorro que tenía la cola blanca y el cuerpo naranja y era muy limpio. El zorro estaba buscando comida y el leñador le dio un poco de pescado y de repente... el zorro sacó un medallón que había perdido el leñador. El medallón era tan brillante que iluminaba todas las cosas que se veían desde el bosque. El leñador le dio las gracias al zorro. El zorro se fue a su casa y el leñador a la suya y todo acabó bien. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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